Impertérrito el silencio
camina por mi lado
rememorando irrisoriamente
mis sueños de juventud y dejándome
vacía de contenidos.
No viviré ya más esos sueños míos,
no beberé de nuevo
los momentos perdidos
escritos ya en la página del pasado.
De nuevo soy el tiempo que me queda.
Detrás de tantos sueños,
yace la sombra del recuerdo
y de un cuerpo desnudo
que ansía recomenzar de cero.
El aire se mancha
de un desagradable olor a muerte.
Son las flores putrefactas
que violan la limpieza del viento.
Un chorro de música
surge de la sombra del silencio...
como recordatorio de una juventud
tan lejana como pretérita.
Mi vida se asemeja a una botella vacía
que en otros tiempos
guardaba el mejor de los licores
y el germen de una felicidad
tan deseada...como necesaria
para seguir viviendo.


