Quizás no te importe
Orbe impenetrable
No fui destinada al silencio
Ni mi loco corazón al sufrimiento.
Indiferente tú que no hablas la verdad
Pero llegará el día que nada se escape
La madrugada guardará sus desatinos
Y la sangre supurará heridas.
Tú vencerás al viento
Y lo colmarás de podredumbre
Tú dominas al mundo
Y lo vistes de finas sedas.
Los párpados de la noche
Se cerrarán en tus contornos,
Y las paredes de la equidad,
Levantarán lejos su humilde morada.


