He querido remozar mis recuerdos,
perder mi tiempo en la distancia.
He querido buscar un motivo
con que disfrazar mi soledad,
un ayer con que secar mis lágrimas.
Un axioma de mi existencia
Y los recuerdos se borran
de mi mente,
dejando el vacío en mi alma,
el hastío en mi cuerpo,
el tedio en mis entrañas.
He querido recordar la ilusión
de mi amor primero,
palpar el placer de las primeras
caricias,
de los primeros besos.
La primera sorpresa
que despierta el sexo.
He querido ver florecer
a un rosal seco,
regando sus raíces
con savia muerta,
convertir el pasado en presente,
la evidencia en transición.
Me he sentado a pensar
al pié de aquel viejo cerezo,
y a la sombra de sus ramas,
he llorado
el olvido de las cosas.
La frigidez de mi alma.
La crueldad del tiempo.

