De nuevo la sensación:
Ser un ángel sin tiempos,
sin pasado ni futuro,
sin edad,
sin vida ni muerte en que vivirme,
sin piedad para con mi espíritu…
Y, ¿quién no tiene un atisbo de vida?
¿Un paisaje lleno de trigo,
de bellas amapolas que den color?
¿Que den color a unas mejillas mortecinas
por un amor perdido?
¿Quién no posee una muerte
donde cobijar un desamor?
El definitivo delirio de amar
la sombra de un silencio.
La sombra no muere porque
es la muerte del alba.
O, ¿es quizás la mano del alba
que se abre al nuevo día?
El nacimiento de un nuevo
ángel de luz más allá de
las puertas del infierno,

