Sobre la tarde
rota del otoño,
viaja somnoliento
el último rayo de sol
del verano.
Es la tarde llorosa
de adiós,
la que espera
mi corazón desesperado.
Repleta de tristeza,
se despide la aurora
vestida con su traje
de ausencias.
La oscuridad completa,
habita mi soledad sin tregua,
anidando en silencios
de un adiós lejano.
Innumerable palpitar
de un corazón que sangra
verdades disfrazadas.
Habito la nostalgia
de días antiguos
y lloro la basura
de una etapa pueril.
Agonía lenta.
La tarde preconiza
embozos de mentiras
como un niño torpe.


