Se asoma la luna como viento de otoño
Luce el cielo azul su última morada
Lluvia de estrellas se ocultan perezosas
Huyendo del dolor levemente ocultado.
No será el poeta quien cante el grito último
Ni los ojos llorarán el largo sufrimiento
Ni las almas sabrán de este ardiente fuego
Ni la oscuridad del mundo descifrará su signo.
Ya nada se trasluce en los comportamientos
Se oculta la derrota plagada de injusticias
Los rostros incoloros no anuncian su destino
Transmutados los labios ya no saben decirlo.
Labios de luna huída de los cielos serenos
Vorágine de pasiones fatigadas de vida
Mientras la tierra sigue su rotar milenario
En el cóncavo espacio que la humanidad respira.
Rostros silenciosos ocultando la pena
Ojos que se cierran a las luces del alba
Espacio silenciado donde respira el hombre
Palidez de esa luna que ya se ha vuelto ajena.
Contemplo ensimismada la evolución fallida
La tristeza en los rostros que no encuentran salida
La rasgada blancura del dolor anunciado
El signo del amor tantas veces perdido.
No he de ser yo quien encuentre esperanza
Que oculta está a mis ojos cegados de silencio
Arriba está la luna callada y desatenta
Ajena a este debacle anunciado y proscrito.

