Quisiera ser aura
suave y de alada ternura,
para acariciar la
tenue línea de tu frente.
Quisiera ser viento
o tornado,
para llevarte
en remolino hacia lo eterno.
Y, allí, en lo infinito
colmarte de besos y caricias,
para hacerte tocar el cielo
con la pasión de mis labios.
Si fuera melodía,
quisiera ser un vals para
danzar contigo los pasos
del baile enamorado.
Si fuera un ruiseñor
te cantaría tenues melodías
en tu oído con mi aliento
de fuego enardecido.
Si fuera esa mujer que amas,
tendría tu corazón
palpitando al unísono
con el mío para cantar al mundo lo mucho
que mi amor vive del tuyo...
Nos perderíamos en los eternos confines
del deseo, la ternura y el amor infinito,
para encontrarnos al fin allí,
donde nadie más que tú y yo
pernoctaríamos ebrios de sentimientos.


