La noche está sola y caída,
tu imagen está manchada de años insepultos,
la soledad triunfa altanera,
y en tu recuerdo, se repliega y cae.
Cae en la ciénaga de vagas transparencias,
oscuras soledades que el alma no ilumina,
pegajosos sepulcros
de engominados amagos de recuerdos.
No recuerdo tu risa,
no recuerdo tu boca sellada y enmohecida,
callada y muda a todas las respuestas,
que mi alma demanda y necesita.
Te pierdes en el recuerdo
como inerme presencia,
que, ni mi triste desespero,
logra hacer presente en mi dolosa vida.
Porque estás y no estás,
sólo eres recuerdo,
amor triste y perdido...
¡Sólo eres recuerdo, sólo eres olvido!


