Somos los que nadie ve, el entrevero del mundo.
Quizás la sonrisa perdida de los siglos
o el naufragar de tanto sentir, entre silencios.
Somos el canto inconsciente de los pueblos,
lo común vuelto al espejo
tras demorar en los campos de la vida.
Somos éstos porque somos seres,
somos ésto porque somos hombres y mujeres,
somos ésto porque bebimos
el dulce pecho de la madre tierra.
Somos la naturaleza de la sombra que brota,
la curva que no se pierde.
Quizás nada nos baste porque veamos
con nuestros propios ojos
o transcurramos las horas juntando piedras.
Somos una palabra, una voz hecha camino,

