creador de la vida y de la muerte
Laboriosamente exprimo la simiente
de ese hombre imaginario de presentes.
Que el hijo del hombre al fin procree
destinos más proclives al ser humano
que el dolor sea al fin el ente errante
distante de esta vida deambulante.
Que el corazón prosiga su latido
lejos del odio de este mundo dominante
que anula a las masas hasta la muerte
sin otro objeto que anular al ser pensante.
En vano mi esperanza sobrevive
sin anunciarme la estatura transmutante
Nada me hace luchar hasta saciarme
de dichas o alegrías demutantes.
Apenas ni un suspiro de mi boca
acierta a transgredir la rama erguida
el llanto altanero de la mente
se repliega en sí mismo hasta anularme.
¡OH! Dios que tanto has prometido
de ternuras y bondades siempre ungido
¿Por qué siento en mi alma el desvarío
de saberme derrotada ante mi muerte?
Quisiera al fin lograr el objetivo
de creer en mí misma y en la gente
mas la realidad se impone hasta anularme
dejándome como espectadora de mi simiente.
Esa simiente que he intentado dejar para el futuro
que mis hijos la disfruten, vivan sin el silicio
de esta humanidad vencida, triste y silente
¡Creer en ti ha sido siempre esa simiente!

